Que los gastos se apunten solos se puede hacer de tres maneras, y no son intercambiables: cada una te pide algo distinto y ve una cantidad distinta de tu vida. Esto es en qué se diferencian.
| Cómo | Qué le das | Qué puede ver | ¿Sin internet? |
|---|---|---|---|
| Conectar el banco | Consentimiento sobre tus cuentas, o directamente tus credenciales | Todo: saldo, histórico completo, todas las cuentas y tarjetas | No |
| Leer los avisos | Permiso de acceso a notificaciones, en el propio móvil | Solo lo que el banco te avisa, desde que lo instalas | Sí |
| A mano | Tu tiempo | Nada que no le escribas tú | Sí |
La cuarta columna importa más de lo que parece: dice si la app necesita salir a la red para hacer su trabajo, y por tanto si es capaz de mandar algo a alguien.
Es lo que hacen los agregadores y casi todas las apps de finanzas conocidas. Tú autorizas, y un servidor de un tercero se trae el movimiento de tus cuentas.
Hay dos versiones, y la diferencia es grande. Los proveedores regulados usan la API que el banco está obligado a ofrecer: te manda a la pantalla de tu propio banco, firmas allí el consentimiento y el tercero no llega a ver tus claves. Los que no lo están te piden el usuario y la contraseña y entran haciéndose pasar por ti, que es lo que se llama scraping. Si una app de gastos te pide las credenciales del banco dentro de su propia pantalla, es esto.
No es una estafa ni tiene nada de raro: es la única forma de tener la contabilidad completa, con el saldo real, los movimientos de antes de instalar la app y las cuentas que no te avisan de nada. Si lo que quieres es cuadrar cuentas de verdad o preparar impuestos, necesitas esto y no lo otro.
Lo que cuesta es concreto: tus movimientos existen en un servidor que no es tuyo. Puedes leerte la política y confiar en ella, pero ya no depende de ti, sino de la seguridad de esa empresa, de a quién la vendan y de lo que cambie la política el año que viene.
Tu banco ya te manda una notificación al móvil cuando pagas con la tarjeta o te pasan un recibo. Ese aviso lleva dentro el importe y el comercio, escritos en texto. Una app con permiso de acceso a notificaciones puede leerlo y convertirlo en un movimiento, sin preguntarle nada al banco y sin hablar con ningún servidor.
Es lo que hace Xtracto. El permiso se concede a mano en los ajustes del sistema, se revoca igual, y solo alcanza a las apps que tú marcas una a una: no es una llave para leerte el móvil entero.
Que lea notificaciones no significa que se conecte a tu banco. No hay credenciales, no hay Open Banking y no puede consultar tu saldo real. Es un lector de texto sobre avisos que ya estaban en tu pantalla.
Y aquí está lo que de verdad diferencia a esta forma: al no necesitar servidor, la app puede no declarar el permiso de internet. Cuando no lo declara, Android le rechaza cualquier intento de abrir una conexión. Deja de ser una promesa que te hacen y pasa a ser algo que puedes comprobar sobre el archivo instalado.
Si el resto del artículo va a servirte de algo, esta parte también tiene que ser cierta. Leer avisos tiene tres límites, y ninguno se arregla programando mejor:
Ese último es el que se puede empujar: la lista de bancos crece con los formatos que manda la gente, y si el tuyo no está, puedes pedirlo.
La forma más aburrida y la única que no le da absolutamente nada a nadie. Funciona con cualquier banco del mundo, no necesita permisos y no se equivoca al leer.
Lo malo es sabido: se abandona. Casi todo el mundo aguanta dos semanas. Por eso en Xtracto es un complemento y no la forma principal: puedes apuntar un gasto a mano y, si más tarde llega el aviso del banco de ese mismo pago, sustituye a tu apunte en vez de duplicarlo. Así los bancos que aún no están soportados no te dejan con el mes a medias.
No hay una respuesta buena para todos, y quien te diga lo contrario está vendiendo algo:
Si necesitas la contabilidad completa —el saldo real, el histórico, varias cuentas cuadradas entre sí— y aceptas que tus movimientos vivan en un servidor ajeno.
Si lo que quieres es saber en qué se te va el mes sin entregarle tu vida financiera a nadie, y te vale con empezar a contar desde hoy.
Dicho de otra forma: la primera te da más datos y la segunda te deja menos expuesto. Elegir es decidir cuál de las dos cosas te hace más falta.
Lee los avisos que tu banco ya te manda, los apunta, y no declara permiso de acceso a internet: aunque quisiera enviar tus datos a un servidor, el sistema operativo se lo impediría. Sin nube, sin cuenta que crear y sin registro.